Cómo leemos las cartas
Usamos el mazo clásico de 1909, ilustrado por Pamela Colman Smith. Sus imágenes son de dominio público y cada escaneo que ves aquí tiene su origen documentado. La ilustradora aparece nombrada porque su trabajo lo merece.
Cada tirada nace de una mezcla hecha con tus propias manos: respiras, mezclas, cortas y eliges. Las mismas cartas vuelven a aparecer si abres el mismo enlace, siempre. Nada se ajusta después para complacerte.
Los significados fueron escritos a mano, en inglés y en español, a partir de la tradición del tarot y de las imágenes mismas. Una lectura junta esas voces: la posición, la carta, tu pregunta y lo que se repite en tu diario.
Tu carta natal se calcula con el cielo real del momento en que naciste. Cuando no sabes tu hora exacta, el ascendente y las casas guardan silencio en vez de inventarse.
Los lugares de nacimiento vienen de GeoNames.org (CC BY 4.0) y se buscan en tu propio dispositivo. Tu lugar de nacimiento nunca sale de tu navegador.
Sobre la mezcla, sin misterio falso: cuando comienzas una lectura nace una semilla única, y esa semilla ordena las 78 cartas de una sola vez, antes de que elijas. Por eso tu enlace muestra siempre las mismas cartas: la mezcla ocurrió una vez, en tu momento, y quedó sellada. Ninguna carta se elige después para complacerte ni para asustarte.
Las cartas no deciden por ti. Te muestran dónde mirar.